Lo que es vivir con la otra yo: la she-hulk

Para nadie es un secreto que padezco de la terrible enfermedad de Hulk: cuando me enojo, siento que pierdo el total control sobre mí misma y quisiera romper a golpes cualquier cosa que me encuentro, insultar con cuanta palabra se me atraviese por la lengua, y simplemente dejar ser a mi alter-ego.  Estar enojada todo el tiempo no es fácil, y tampoco agradable.  Qué no he intentado: respirar, contar hasta que  me calme, meditación, yoga, artes marciales; de todo para aprender a controlarla, y aunque he mejorado muchísimo, a veces no logro tenerla adentro y mi she-hulk sale por todos mis poros (especialmente cuando tengo que hablar con asesores de bancos).

Desde que tengo uso de razón, siempre he estado enojada internamente y realmente, por más de que lo pienso, ni sé por qué, simplemente está ahí, lista para arruinarme el día y de paso arruinárselo a la pobre alma que es objetivo de mi ira.  Aprender a controlarla inclusive en las cosas más triviales es todo un reto, contenerse las ganas de contestar con una maraña de insultos por la cosa más tonta es toda una proeza, y si que puedo dar fe de lo mucho que daña cualquier tipo de relación que uno tenga: te conviertes en el fosforito, a la que no se le puede decir nada porque estalla, la de tratar con guantes de seda.

Lo más impresionante para mí es la facilidad con la que uno puede estallar, hasta la más ligera tontería puede hacer conectar los cables y el monstruo verde sale a destrozar todo, tu cuerpo se desconecta por completo en ese momento y, como en las películas de robots, solamente ves a un siguiente objetivo para atacar y descargar las municiones.  Lo que es peor, es que cualquier frase de intento de calma (“Ay, pero no es para tanto”, “¿Pero por qué te enojas?”, etc) lo único que logran es aumentarla y avivan la tonta llama que la prendió.

Físicamente, después de que pasa el momento de ira, esto es lo que siento: dolor estomacal, acidez, dolor de cabeza intenso, dolor en el pecho y agotamiento muscular.  Mentalmente siento que mi cerebro hubiera explotado y ahí es cuando me doy cuenta de todo el daño que hice y comienza la peor parte de todas: admitir que fuiste la responsable del destrozo y esperar que la otra persona pueda perdonar la estupidez que acabaste de hacer.

No sé por qué a muchas personas les parecerá divertido hacer enojar a otras, no tiene nada de gracioso quedar en un estado donde sientes que vas a morir por el agotamiento y el dolor que la ira produce a tu cuerpo.  Ya sé que el que se enoja pierde, pero si supieran lo complicado que es vivir así y lo difícil que se te van haciendo todo tipo de relaciones, lo pensarían un poco más.  Otro problema con el que me he encontrado viviendo con mi hulk, es que a veces la otra persona no es capaz de comprender que necesitas esos 5 minutos para calmarte y no estallar, y terminar haciendo el desastre que siempre haces, de modo que la presiona más a salir, y cuando ha sido liberada, no hay forma de hacerla entrar de nuevo, simplemente va y destroza.

Una de las formas que he encontrado me ayudan mucho a relajarme es oyendo ciertas canciones que por alguna razón logran que mis niveles tóxicos bajen y pueda volver a ser la persona sarcástica y bromista de siempre.  Las que más me gustan oír son “Seek and Destroy” de Metallica“Break Stuff” de Limp Bizkit y “Bodies” de Drowning Pool.  El yoga también ha sido útil, aunque no siempre logras llegar a tu lugar feliz y respirar como es debido.

Si leyendo esto te sentiste identificado con tu problema de la ira y no has hecho nada al respecto, es hora de pensar que estar siempre tan enojado no es normal y que hay formas de contener al hulk.  Si has sido víctima de alguien con este alter-ego sabrás lo difícil que somos de tratar, pero también puedes ser gran parte de la solución y entre más apoyo uno reciba, mayor motivación habrá para mejorar ese terrible y verde aspecto de la vida.  Y si manejas un centro de atención al cliente o trabajas en uno, y has tenido la mala fortuna de tenerme como cliente, comprendo que no es tu culpa y que es política de la empresa X, pero no hay con quién más descargar la frustración que ustedes me generan.

Por el momento seguiré intentando tener tranquila a mi she-hulk y hasta el siguiente post.

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Costumbres o vicios adoptados al trabajar desde casa

Mteheran's Weblog

Trabajar desde el casa es el sueño de muchos, para muchos la tranquilidad y la comodidad para otros el ahorro de tiempo en transporte, ropa y dinero.
Yo tengo varios años de trabajar desde casa y es cierto todas las ventajas que ofrece e incluso se pudieran mencionar muchas otras, pero hay algunas costumbres y desordenes que uno puede adoptar al trabajar desde casa y que vale la pena que tengamos en cuenta, no necesariamente son cosas malas pero son “inusuales” y producen cambios en nuestra forma de actuar y pensar.

1. Soledad: No se trata de sentirse solo en el mundo o sentirse deprimido es esa soledad de no sentirse acompañado mientras se ejerce la labor, muchas personas trabajan así aunque no trabajen desde casa y tienen el mismo problema. Muchas personas terminan prendiendo el televisor o colocan música para sentirse acompañados, también algunos entran a salas de chat…

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