Lección 153 En mi indefensión radica mi seguridad.

Estos son los primeros párrafos de esta lectura sobre la ira que me pareció interesante.  El resto lo omito porque ya es muy enfocado a una religión específica, pero acá dejo el link del texto completo por si quiere terminarla.

 

Tú que te sientes amenazado por este mundo cambiante, por sus cambios de fortuna y amargas ironías, por sus fugaces relaciones y por todos los “regalos” que únicamente te presta para más tarde arrebatártelos, presta mucha atención a lo que aquí decimos. El mundo no ofrece ninguna seguridad. Está arraigado en el ataque. y todos los “regalos” que aparentemente ofrecen seguridad no son más que engaños. El mundo no hace sino atacar una y otra vez. Es imposible gozar de paz mental allí donde el peligro acecha de ese modo.

El mundo no puede sino ponerte a la defensiva. Pues la amenaza produce ira, y la ira hace que el ataque parezca razonable, que ha sido honestamente provocado y que está justificado por haber sido en defensa propia. Una actitud defensiva, no obstante, supone una doble amenaza. Pues da testimonio de la debilidad, y establece un sistema de defensas que simplemente no es viable. Ahora los débiles se debilitan aún más, pues hay traición afuera y una traición todavía mayor adentro. La mente se halla ahora confusa, y no sabe adónde dirigirse para poder escapar de sus propias imaginaciones.

Es como si estuviera encerrada dentro de un círculo, dentro del cual otro círculo la atenaza, y dentro de ése, otro más, hasta que finalmente pierde toda esperanza de poder escapar. Los ciclos de ataque y defensa, y de defensa y ataque, convierten las horas y los días en los círculos que atenazan a la mente como gruesos anillos de acero reforzado, los cuales retornan, mas sólo para iniciar todo el proceso de nuevo. No parece haber respiro ni final para este aprisionamiento que atenaza cada vez más a la mente.

El precio de las defensas es el más alto de los que exige el ego. La locura que reina en ellas es tan aguda que la esperanza de recobrar la cordura parece ser sólo un sueño fútil y encontrarse más allá de lo que es posible. La sensación de amenaza que el mundo fomenta es mucho más profunda, y sobrepasa en tal manera cualquier intensidad o frenesí que jamás te hayas podido imaginar, que no tienes idea de toda la devastación que ello ha ocasionado.

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2 comentarios en “Lección 153 En mi indefensión radica mi seguridad.

  1. El texto (confieso que no lo leí todo, pero con dos o tres frase ya me hacía la idea) se refiere a esto mismo:
    “Don Juan explicó que, en la opinión de los brujos, el universo es predatorio, y que los brujos tomaban esto en cuenta al llevar a cabo sus actividades diarias de brujería. Su idea era que la conciencia está esencialmente obligada a expandirse, y la manera en que se puede expandir es por medio de luchas, por medio de confrontaciones de vida o muerte.” [El arte de ensoñar]
    Jung también lo dijo, al mencionar que “el inconsciente tiene la capacidad de plantear dilemas éticos al hombre” para exactamente el mismo fin: expandir la conciencia. (no recuerdo dónde lo leí)
    El cuento del asunto no está si el mundo nos dejará de atacar*, nunca lo hará, el cuento está en la actitud con la cual recibamos el ataque: si decimos convertirnos en víctimas, sentirnos lastimados y responder con ira; o, si respondemos aprendiendo a no sentir compasión por nosotros mismos.
    Casi todas las culturas iniciáticas y grandes filosofías llegaron a esta misma conclusión, no sé el caso de la psicología moderna. Total, en consecuencia platearon distintas formas de dejar de convertirnos en víctimas:
    Castaneda lo menciona como aprender a no tener compasión (que creo que es parte del arte del acecho).
    Jung lo llamó el movimiento progresión y regresión de la energía, mediante un proceso de adaptación a las circunstancias internas o externas
    Los chinos lo llaman la práctica de la Divina Indiferencia
    A mi me lo enseñaron con las Cuatro virtudes del Tigre: No tener compasión, la lujuria, el sigilo y la paciencia
    Por estos lares lo llamamos el “importaculismo” 😀
    Con este artículo, me entero de otra forma, que personalmente no me suena mucho, pero que cuenta. Gracias.
    Saludos
    *Diría que atacar tendría un significado y contexto nuevos si dejáramos de verlo como una agresión y más bien entendemos que el mundo actúa “sin compasión”, por eso la mejor respuesta que podemos dar es no tenerla por nosotros mismos.

    • Me encantan las referencias!!!! Hay dos que no conocía pero complementan perfectamente la idea y llevan a la misma conclusión de no victimizarse a través de la ira. Gracias por el aporte!!!!!

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