What’s wrong with being a nobody?

En mi adolescencia, la frase favorita de mi papá era: “sea lo que se le de la gana de ser, pero sea la mejor”.  Siempre lo vi como una forma de esforzarme siempre a avanzar, a no quedarme estancada, a seguir en movimiento.  Todo el tiempo traté de tener las mejores notas, a destacar por el mejor comportamiento (al menos en el colegio), a hacer todo “perfecto” porque eso es lo menos que esperaban de mí.

Cuando comencé mi vida laboral quise volverme la mejor en lo que hacía, ser un referente para los demás y tener “fama y gloria” en un mundo donde la mayoría son hombres que por alguna extraña razón te miran como bicho raro cuando dices que eres programador.  Y fue ahí, en ese punto, donde comenzó mi desinfle y empecé a descubrir que ser invisible también tiene sus ventajas.

¿Qué pasó? Pasó que alguien muy famoso dijo, si mal no recuerdo fue un tenista, que para ser el mejor debes de sacrificar muchas cosas y saber si estás dispuesto a hacerlo.  Mi respuesta a ese cuestionamiento fue un rotundo ¡NO! ¿Por qué? Porque no quería volverme como mi papá, al que de cariño le decimos “dios”: sabemos que existe, pero nadie lo ve.  ¿Para qué quiero fama y fortuna si no puedo estar con mi hija? Así que preferí volverme “invisible” en lo laboral y enfocarme en ser una mejor mamá para ella.  Que mi trabajo me diera lo justo y necesario para que ambas estuviéramos bien, esforzándome lo necesario para mejorar, pero sin dejarla a ella de lado.

Otra cosa que me desinfló es que dijeran que yo, siendo una persona totalmente promedio, obtenía lo que obtenía por ser “bonita” o por “mostrar las piernas” como si no hubiera hecho suficientes méritos o demostrado que estaba donde estaba por mi cerebro y no por mi muy promedio belleza.  ¿Por qué es tan malo que uno tenga cerebro y a la vez sea algo vanidoso? ¿Por qué seguir con esos “estándares” tan pendejos? Acá de nuevo opté por ser “invisible” de cierta manera: dejé de aparecer frente a la cámara, la cantidad de fotos donde yo estoy es menor que antes (lo cual ya es mucho decir pues siempre he sido quien toma las fotos) y busqué una imagen que me representara y es la que he puesto en todas mis redes sociales.  ¿Qué logré? Que cuando alguien analiza mi trabajo, las opiniones que recibo, al igual que las críticas, son sobre “mi arte” y siento que respetan más lo que hago y me toman más en serio.  Logré que cuando no me han visto personalmente y hablamos de cosas serias e importantes, soy más escuchada y se tienen más en cuenta mis opiniones.  Que triste que sea así, pero me funciona y la locha me puede más que ponerme a intentar cambiarlo.  Por ahí dicen que para cambiar el mundo, se debe comenzar por cambiar uno mismo…

En cuanto a lo material, bueno, ahí también hice un gran ajuste a mis ambiciones en la vida.  Hubo dos lecturas que me hicieron cambiar el enfoque sobre lo que deseaba en este aspecto: la primera fue la del presidente José “Pepe” Mujica y su reflexión sobre el consumismo.  Realmente me hizo pensar si tener un auto de lujo, un gran apartamento y ropa de marcas reconocidas harían mi vida mejor.  No me malinterpreten, no es que no tenga aspiraciones en la vida o no quiera mejorar, pero aprendí que si no tengo la capacidad económica para X cosa, pues sencillamente no la compro, y ya.  Hay que separar lo importante de los lujos, y la mayoría gastamos lo que no tenemos en lujos innecesarios para impresionar gente no importante.  Trabajo para tener lo necesario para estar bien y me doy los lujos que me puedo pagar, con eso vivo lo suficientemente tranquila y duermo tranquila de noche.  Tengo deudas por pagar y apenas estoy logrando un equilibrio entre lo que debo y lo que gano, pero acá voy.  La segunda lectura que me cambió el chip fue la de la cultura del slow down.  Las carreras, el tratar de hacer rendir el tiempo, el ir a 100.000 km/h te dejan agotado, sin energías y sin tiempo para dedicar a otras cosas, como tu familia o un hobbie.  Como muy bien dice esta filosofía: no es dejar de hacer el trabajo, es aprender a balancear todos los aspectos de la vida y ser consientes de que la vida es demasiado corta para pasarla solamente trabajando.

Procastinar demasiado, lochear en exceso y dejar de hacer es malo, pero tampoco le veo nada de bueno a mantenerte a millón por hora y ver que lo único que te pasó fue la vida, y que al final te mataste trabajando para ser “un cadaver con plata”.

Como siempre, por acá les dejo un par de canciones relacionadas: la de Fergie donde se enfatiza que el despeluque de cuando en vez no ha matado a nadie, y la de Eliza Doolittle de donde saco el título de este post, y que hace la misma reflexión que hice: ¿Qué hay de malo con ser nadie?

Fergie – A little party never killed nobody http://www.youtube.com/watch?v=0ZgjmE6xdaw

Eliza Doolittle – Nobody http://www.youtube.com/watch?v=TRrm7PWu_I4

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2 comentarios en “What’s wrong with being a nobody?

  1. Es muy cierto Eli en el caso de la foto te entiendo muchas veces e querido poner pics que me identifiquen más a mi como soy pero la realidad es que si muestras la felicidad que te rodea te toman de inmaduro. Y en ciertos caso opte por una imagen no directa y en blanco y negro con lo que e visto que la gente sigue,acepta y respeta para que ellos sean felices :S y obtener “respeto y reconocimiento”.

    Vuelta siempre e dicho nunca lleves el trabajo a la casa hay que dar tiempo a todo sin sacrificios y vivir para no arrepentirnos luego 🙂

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